martes, 18 de marzo de 2025

HÚMEROS EN AMAZON

 


“Al proponernos un con-vivir performático con César Vallejo (no se trata ya de apenas leerlo), a partir de una partitura de inscripciones (no se trata más de escribir) musicales (la marinera y sus fugas y síncopes, etc.) y sexuales (amores con Otilia y sus ramificaciones) vinculada orgánicamente a la cultura andino-mestiza de los arrabales festivos en formación y movimiento de la Lima de los 1900 y pico, Pedro Granados impugna, de golpe, las consabidas interpretaciones político-esencializantes y nos abre, en un abanico risueño, el vaivén diagramático de Trilce a los textos de antes y después. El mismo Vallejo vendría a decir más tarde, en los Poemas Humanos: “Quiero escribir, pero me sale espuma”/(…) “Quiero escribir, pero me siento puma”, como si mencionara toda esa cosa que viene de abajo, de los costados y de dentro que embiste las palabras”. Amálio Pinheiro (PUC-SP)

Una lectura heterodoxa de la obra de Vallejo que nos permite redescubrir el humor y el entusiasmo por la vida (junto al sufrimiento) del poeta a través del enigmático y paradójico Trilce (1922). Granados afirma que el contacto de Vallejo con la modernización urbana y los rituales populares de los callejones de Lima (donde afroperuanos, mestizos y asiáticos; obreros, estudiantes, comerciantes e intelectuales pobres; reían, bebían, comían y bailaban por días unidos por el embrujo de la marinera) lo impactó profundamente. Esto se muestra en un segundo plano ya en los Heraldos Negros (1918) y en Trilce en el primer plano, al punto que la resbalosa sería el ritmo de fondo de este último poemario.

Para Granados, Vallejo se sumaría a este mundo moderno y criollo con su mirada y sentimiento andino (heliocéntrico e inkarrista) enamorado de la adolescente Otilia Villanueva Pajares. En Trilce, lo social, lo político y lo erótico, así como lo andino, lo hispano y lo afroperuano se entremezclan y democratizarían a ritmo de jarana criolla. Desde esa simbiosis revolucionaria, luego en París, Vallejo dialogaría con el mundo. Granados nos ofrece una interpretación erudita y desenfadada que nos invita a volver con una sensibilidad más abierta a los textos del poeta. Martín Valdivieso (Pontificia Universidad Católica del Perú)

Siempre me aproximé al poeta de Los Heraldos Negros bajo las nociones sombrías de José Carlos Mariátegui: “Nostalgia de exilio; nostalgia de ausencia”. Confieso que fue en el libro de Granados (Trilce: húmeros para bailar) donde por primera vez leí una reflexión (cierta, sorprendentemente clara) acerca de la chispa y del humor que subyacen (“…quizá sin que él lo sepa ni lo quiera”, agazapados y en ademán de saltar) en esa oscura melopoeia permutante de la palabra/cadencia que aflora en Trilce. Pedro Delgado Malagón (República Dominicana)


miércoles, 12 de febrero de 2025

Alejandro Abdul: Dossier

 


¡Alejandro Abdul vive! Y todos los días, hecho broma, sangra su caudalosa sangre de grosella.
Si, Alexander Abdol es un lord del Paraná en su cruzada mensual de quitar boletos. Fisiológicamente se compone de carne y hueso contrabandeados, pero su vida trivial es lavada todos los días por las cataratas del Iguazú.
No busque entenderlo, pues Alexandro Abdil jamás quiso “escribir derecho”, pero si escalar carrera y fama universal en la babel de la multifrontera Argentina-Brasil-Paraguay-Perú-Beirut-malditas-sean.
Abdul, Abdol, Abdil, Abdel son, bajo una otra perspectiva, los vocativos del vudú-santería en contra de la cursería casi-que-generalizada de una poesía que se lleva en serio. Evoca Abdul y: -- ¡Nada de dolores en los cuernos intelectualizados! Clama Abdil y: -- ¡Basta con folklores postizos! Repite tres veces Abdel y: -- ¡Escribe en paz y sin meta!

Edney Cielici Dias (Traducido por Amálio Pinheiro)

Alejandro Abdul constituye la primera cosecha o el producto más orgánico (2013) de nuestro trabajo en tanto docente de la Universidade Federal da Integração Latino-Americana (UNILA). Alejandro Abdul, prototipo de poeta híbrido, post-genérico y transfronterizo (brasiguayo que vive en Foz do Iguaçu, trabaja como agente turístico en la triple frontera argentino-brasileña-paraguaya, tiene ascendencia árabe y compone sus versos en guaranhol). Cristalización creativa que ha constituído, igualmente, un intento de no quedar constreñidos al performance, al 
graffiti o a recontar en voz alta algunos cuentos del canon; sino, más bien, abiertos al reto de escribir poesía, crear literatura, de modo post-romántico (colectivo), crítico y a la vez intensamente “personal”.

Pedro Granados


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martes, 11 de febrero de 2025

Granados en Amazon

 



A estos dieciocho libros se sumarán, próximamente, “Alejandro Abdul. Dossier” y  “Naylamp y la Tortuga ecuestre”.

sábado, 8 de febrero de 2025

“En la azotea”: Martín Adán amerindio

 


Para la lectura de La casa de cartón ya se han identificado y diferenciado tres motivos: rosa y piedra: “El ámbito de la rosa: los áridos y helados páramos del pensamiento y de la abstracción donde los objetos son presencias que hacen sufrir con su lucidez. El ámbito de la piedra: las alturas de Machu Picchu, la tentación del abismo […] ahí donde los objetos no son sino son tangibles, donde la vida se vuelve piedra porque la vida es tacto” (Aguilar Mora 68-69). Y el motivo del agua o mar: “El mar es uno de los elementos empleados con mayor frecuencia en la obra. Participa como elemento natural como elemento personificado y como espacio. El mar tiene todas las características de un actante, es descrito y expuesto en sus acciones” (Casule 91). Sin embargo, al motivo del Sol, tan recurrente asimismo en La casa de cartón, la crítica no lo ha atendido o lo ha hecho sólo de modo tangencial u oscilante (Chocano). Invierno/verano, tramonto, seis de la tarde, oro rojizo, oro creciente, calor, posmediodía, resolana, helioterapia, luz del filo de la acera, entre otros muchos testimonios de aquella poderosa red; y sin de ningún modo agotar el sustantivo o sinónimos u otras palabras derivadas o anagramáticas (ejemplo, los recurrentes “soltero” o “solterona”). Lo que hoy postulamos es que Martín Adán, por lo menos en su libro de 1928, aunque podríamos rastrearlo perfectamente hasta Diario de poeta (1973), también se orientó hacia el “Vallejo + Barroco: Varrojo” (Granados 2022). Es decir, no sólo identificamos el motivo del Sol y explicamos su compleja y decisiva red aquí presente; sino, desde una mirada simétrica (y no menos vallejiana), percibirlo como aquel motivo que estructura la obra y devela u otorga sentido a la identidad amerindia del propio narrador-personaje (frente a “Ramón”). Motivo solar, su demostración queda pendiente, asimismo gravitante en toda la producción literaria posterior de Martín Adán.  P.G.


sábado, 1 de febrero de 2025

CAJA DE RESONANCIA: ENTREVISTAS A PEDRO GRANADOS

 


Índice

Floriano Martins (I)
“Disparos a un blanco móvil”

Carlos Eduardo Quenaya
“Entrevista a Pedro Granados”

Mario Guevara Paredes
“Entrevista con Pedro Granados”

Floriano Martins (II)
“LA POESÍA PERUANA EN EL SIGLO XX “

– Juan Javier Rivera
“PERUANO BRUJO:
INTERROGATORIO A PEDRO GRANADOS O DISGRECIONES ENTRE UN POETA (EN LIMA) Y UN ANTROPÓLOGO (EN LEIDEN)”


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miércoles, 29 de enero de 2025

RES

 



Antología personal concebida en 2022.
Complementa el libro, 
En la estratósfera con animales. Poesía 1978 - 2018 (Amazon 2025). Y consta del poemario: La mirada (Buenos Aires: Buenos Aires Poetry, 2020); y de las colecciones inéditas, "Res" y "Poemas del tambor".

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lunes, 27 de enero de 2025

AGÜEROS PARA ARMAR

 


Líneas como las de arriba, pasajes enteros en las novelas son, en el fondo, artes poéticas, manifiestos personales de un poeta, sí, pero al mismo tiempo apuestas por el gesto libre e individual. Sujetos como estamos a los convencionalismos, a las ideas prefabricadas, a los piropos de cartón, leer a Pedro Granados es una vuelta a la poesía y a la literatura que de veras nos interesa: aquella que se juega lo que es para ser una díscola y lúcida aventura personal.
Carlos Quenaya

Acaso Juvenal es la insatisfacción perpetúa, quizá, de la modernidad o es acaso la insatisfacción de la adolescencia.
Finalmente -a modo de cinta adhesiva que trata de unir una circunferencia- un dato interesante en la narrativa de Pedro Granados: él culmina la figura de la novela graffiti – pintada velozmente con aerosol para no ser detectado- colocando entrevistas que le hacen a él mismo. Lo más delirante de esto, es que él reemplaza su seudónimo, Pedro, por el de Juvenal.
Daniel Beteta

El viaje carnal de Juvenal Agüero.
Juan Granados, El correo gallego

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